27 febrero, 2015

Entrevista a Salvador Robles Miras, autor de La exclusiva del asesino

Escribir es un desahogo, una manera de sublimar tus decepciones vitales. Creas un mundo imaginario en el que pones patas arriba el mundo real.

P.- Alta Literatura y Literatura de Género. ¿se puede hacer gran Literatura siguiendo las pautas de un género como el policíaco?
R.- Por supuesto. En cualquier género se puede escribir una obra grandiosa. Decía un autor, creo que el genial Dostoievski, que si uno ha vivido dieciocho años, ya dispone de temas suficientes para escribir todas las novelas que quiera. Hay autores del género policíaco cuyas novelas engrandecen la historia de la Literatura, como: Raymond Chandler, Arthur Conan Doyle, Georges Simenon, Henning Mankell...

P.- La ciudad de tu novela ¿qué tiene de Bilbao y qué de otras grandes ciudades?
R.- Metrópoli es una ciudad imaginaria formada por casi todas las ciudades que he conocido. Y la que más conozco, es Bilbao.

P.- El papel de fuerte contenido erótico de la modelo, pero a la vez de víctima: ¿Tiene que ver con los estereotipos que los medios de comunicación han creado de la mujer de la época?
R.- Sí. Patricia Serra es un compendio de todos los ídolos que fabrica la opinión pública con tanta facilidad. Ídolos, en muchas ocasiones, de barro.

P.-En cierta medida, las dos hermanas de la novela son símbolos sexuales. ¿Por qué?
R.- Presento en la novela una sociedad gobernada por la apariencia y en la que el periodismo del chismorreo hace de su capa un sayo. Una apariencia que deslumbra tanto que hace difícil, en ocasiones imposible, apreciar la esencia, lo que dignifica al ser humano. Tampoco quería caer en ese tópico, tan manoseado que proclama que la belleza resplandeciente apenas oculta en su interior unas migajas de inteligencia y delicadeza. De ahí que Alma Serra, la actriz, sea una mujer con apariencia y esencia, para desbaratar el tópico.

P.-¿Qué tipo de lectoras has tenido antes de publicar la novela y cómo te han hecho cambiar tus puntos de vista? (Si ha sucedido así en algún momento)
R.- Las mujeres leen más que los hombres. Es una evidencia. Y en mi caso una evidencia abrumadora (por cada lector hombre, es probable que tengo cinco lectoras mujeres). Siempre que estás dispuesto a aprender, las personas que conoces te permiten en muchos casos iluminar con más potencia algunos conocimientos, en otros alumbrar zonas en penumbra y, excepcionalmente, encender una vela en la oscuridad de la ignorancia. Amigos de verdad tengo pocos, y los que tengo son preferentemente mujeres. La empatía, la cualidad fundamental de un escritor, te permite adentrarte en el mundo interior de otras personas. Y , para acceder a la esencia de otro, no existe otro modo que mediante la escucha, la observación y la lectura. Y digo lectura porque una de mis mejores amigas es la poetisa argentina Liliana Cristina García, a quien no conozco personalmente, pero con la que he intercambiado miles de cartas.

P.-¿Cómo has enfocado los distintos puntos de vista en la narración?
R.- Me he sumergido en mis entretelas para extraer de ahí los rasgos mas sobresalientes de los personajes que he conocido en mis cincuenta y tantos años de vida. Personajes que se amoldaban a los caracteres de los hombres y mujeres que aparecen en mi novela. Y en mis adentros también viven personajes de leyenda (cine, literatura)

P.-¿El lector puede permanecer neutral según se va desarrollando la historia?
R.- Resulta difícil mantenerse neutral cuando uno de los protagonistas de la historia es un hombre a quien no le importa matar para conseguir sus fines. Una cosa es comprender y otra muy diferente justificar. El buen lector comprende los motivos que impulsan a actuar a un personaje en cuestión, pero, amparándose en su ética, luego acepta o rechaza. Espero que los actos de Roberto Alcázar, verosímiles desde un punto de vista literario, produzcan un rechazo generalizado en mis lectores.

P.-¿Es una novela de tesis o, sobre todo, una novela que pretende contar situaciones y participar de vivencias?
R.- Es una novela en la que planteo una cuestión capital: Las palabras no son inocentes; somos la voz que tenemos. Y esta voz, cuando se fundamenta en informaciones carentes de rigor, puede arruinar muchas vidas.

P.-Haces cuento, microrrelato, libros de no ficción, novela. Y en todo derrochas una gran energía. ¿Un escritor es alguien que tiene diversas almas dentro de sí mismo y por ello tantas ocupaciones distintas, o en el fondo todo es lo mismo?
R.- Todo es trigo para el molino del escritor. He procurado diversificar mi vocación literaria, entre otras cosas porque sólo incrementando el nivel de dificultad, lo que yo llamo la dificultad deseable, uno lleva sus límites un poco más allá. También lo intenté con la Poesía, ese arte de escribir las palabras más hermosas en el mejor de los órdenes, pero me percaté a tiempo de que lo mío era la prosa, o sea, el arte de escribir las palabras más precisas en el mejor de los órdenes.

P.-La novela negra ha tomado el lugar del realismo y se centra en denunciar los males de la sociedad, la violencia, la corrupción. ¿Este auge de la novela negra sobre los demás géneros puede deberse a la desesperanza generalizada?

R.- Sí. Escribir también es desahogo, es una manera sublimar tus decepciones vitales. Creas un mundo imaginario en el que pones patas arriba el mundo real, como si dijeras: "Así me gustaría que fuera la realidad". Y al crearla, de alguna manera alimentas la esperanza de que ese mundo de ficción se encarne algún día en la realidad.

Toda la información sobre el libro en http://www.mareditor.com/narrativa/exclusiva_asesino.htm  

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