03 julio, 2022

Entrevista a Pascal Buniet y Karlota Rocha por "La chica que escribía cartas"

 


Entrevista a Pascal Buniet: “La chica que escribía cartas va a interesar muy especialmente adolescentes y padres de adolescentes.”


Pregunta.- ¿Cómo surge la idea de la novela?
R.- Tal como lo explico en el prologo del libro, hace unos pocos años tuve la oportunidad de leer un manuscrito compuesto por numerosas cartas escritas por Karlota Rocha cuando tenía 14/15 años. En ellas expresaba visiones, ilusiones y temores de una adolescente frente a las realidades de un mundo que iba descubriendo. A partir de ahí me vino la idea de aprovechar esos escritos e incorporarlos en una trama: La desaparición de una adolescente en extrañas circunstancias al salir del instituto. Las cartas de Karlota aparecen en el libro tal como las descubrí sin, digamos, novelarlas y se convirtieron en las cartas de Lucía, la protagonista.

 

P.- ¿Qué importancia tienen esas cartas en la novela?
R.- A partir de ellas he construido la personalidad de Lucía como alumna. Salen en capítulos intercalados en la historia aunque no parecen, al principio, tener ninguna relación con la trama…

 

P.- La inspectora que investiga la desaparición de la adolescente es la misma que interviene en la busca del corredor de Sombras en la meta. ¿Es el principio una serie?
R.- Efectivamente, reaparece con más años y experiencia. No lo tenía planificado, pero llegado el momento de introducir al investigador, rescaté a ese personaje que encaja bien aquí, al tener además una sobrina adolescente, lo que la hacía más sensible aún a ese tema. En principio no tendría porque salir de nuevo en otra de mis futuras novelas, pero quién sabe…



P.- Tratas en ese libro con el mundo de los adolescentes. Ha pasado algunos años desde que lo fuiste. ¿Crees que es muy diferente a lo que tú conociste en tu época?
R.- Lo es en muchos aspectos pero no en todos. Las normas, la disciplina, ñas libertades han cambiado. No soy de los que dicen que todo era mejor antes. A cada uno le toca vivir y afrontar su época. La diferencia es, claro, la tecnología. No existía Internet, ni teléfono móvil por ejemplo. En ese sentido son mundos diferentes. Pero no tan distintos en lo personal, en lo íntimo. La adolescencia sigue siendo el mismo paso de la infancia al mundo adulto. El decorado ha cambiado pero los actores siguen haciendo el mismo papel. Permanecen los mismos miedos, dudas e inseguridades. En los institutos existen los mismos grupos que antes: los chulos, los tímidos, los que se preocupan y los que pasan. Algunos disfrutan de esa época a tope, otros lo sufren a tope. C’est la vie!



P.- ¿Destacarías algunos temas que aparecen en La chica que escribía cartas?
R.- Aparte de los problemas de la adolescencia, la inspectora se encuentra durante su investigación con varios temas delicados como la violencia de género, el estrecho margen que separa el sospechoso del culpable, y la relación de los jóvenes con sus nuevos ídolos, los youtubers entre otros.



P.-¿A qué publico va dirigida?
R.- Alcanzara sin duda a un amplio abanico de público. Desde los padres de adolescente, a la juventud, y sobre todo a los amantes del suspense y la intriga. Se trata de novela policiaca, novela enigma. La chica que escribía cartas va a interesar de un modo muy especial a adolescentes y padres de adolescentes. Una chica ha desaparecido. El lector compartirá con los padres las angustias y las ansias de saber pero también el miedo a enterarse de lo peor.

 

Entrevista a Karlota Rocha: “Tuve un profesor de lengua maravilloso que me animó a escribir.”

 

Pregunta.- En la novela aparecen cartas que escribiste hace ya unos años. Háblanos de esas cartas. ¿Por qué y en qué circunstancias las escribiste?
R.- La historia de las cartas comienza cuando estaba en 1º de la ESO. Acababa de llegar al instituto, y aunque varios de mis amigos del colegio estaban en mi clase, fue un momento en el que me sentía un poco sola, quizás también un poco perdida. En el fondo seguía todo igual, pero para mi en ese momento se sintió como un cambio enorme. Por otro lado, ese año tuve un profesor de lengua maravilloso que me animó a escribir. Al final terminé escribiendo las cartas un poco para mi, y con el paso del tiempo se las enseñé a Pascal. A mi se me había olvidado por completo la existencia de estas hasta que me mencionó la idea de esta novela.


P.- Sabemos que eres una gran lectora, ¿qué tipo de literatura es tu favorita?
R.- Sí es cierto que leo mucho, pero no podría decidirme por un género favorito. Me gusta leer un poco de todo, y normalmente escojo mis lecturas en base a cómo me siento en ese momento o qué me apetece leer.

 

P.- Qué te aportó tu experiencia en clases de escritura creativa?
R.- Aunque quizás no me hayan aportado mucho en cuanto a la técnica técnica, las clases de escritura a las que fui me hicieron ver las cosas de una manera diferente, y sin duda me hicieron madurar como escritora.

 

P.- Estas cartas son tus primeros textos publicados. ¿Sigues escribiendo? ¿Tienes intención de publicar más?
R.- Sigo escribiendo, nunca dejo de hacerlo, pero no soy muy consistente tampoco. Lo que sí que tengo claro es que me gustaría publicar más en algún momento, aunque no sé cuándo.



P.-¿A qué publico va dirigida?
R.- Alcanzara sin duda a un amplio abanico de público. Desde los padres de adolescente, a la juventud, y sobre todo a los amantes del suspense y la intriga. Se trata de novela policiaca, novela enigma. La chica que escribía cartas va a interesar de un modo muy especial a adolescentes y padres de adolescentes. Una chica ha desaparecido. El lector compartirá con los padres las angustias y las ansias de saber pero también el miedo a enterarse de lo peor.

 

La chica que escribía cartas, de Pascal Buniet y Karlota Rocha

Colección NARRATIVA nº 117
ISBN: 978-84-17433-56-7

290 páginas

PVP: 18,95 €
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Lucía, alumna de cuarto en un instituto de La Laguna, en Tenerife, no regresa a casa al terminar las clases. Al llegar la noche, todo se vuelve negro. ¡Nadie la ha visto! ¿Desaparecida? La inspectora Elena del Río se enfrenta a ese caso con temor, sabe que la desaparición de adolescentes suele tener mal final.
            Lucía es una buena alumna que vive con su madre. La mujer viene de una adinerada familia con la que rompió para casarse con un guitarrista bohemio y padre de Lucía, del cual vive separada. La inspectora busca pistas en el mundo del músico y de sus colegas, mientras trata de averiguar por qué el mejor amigo de la desaparecida, Daniel, está ilocalizable, así como su familia. Lucía es una gran lectora, sigue a su escritor favorito a través de su canal de Youtube y de Instagram. Sus sueños de convertirse en escritora traerán otra incógnita: ¿de qué tratan esas cartas que escribe y empiezan por “Querido alguien, querido tú”?
            Cada hora que pasa augura un desenlace trágico y trae más desesperación a la investigadora que busca reconstruir el camino de Lucia paso a paso desde que sale del instituto hasta descubrir que no fue una marcha voluntaria. Pascal Buniet se basa en las cartas de Karlota Rocha, escritas con 14 y 15 años, en las que expresaba visiones, ilusiones y temores de una adolescente frente a las realidades de un mundo que iba descubriendo. De estas cartas surgió esta novela policíaca en las que se desentrañan los problemas y temores de los adolescentes actuales.

 


Pascal Buniet

(Saint-Pol-sur-Mer, Francia, 1952).
Licenciado en filología inglesa por la Universidad de Lille, Francia. Vivió dos años en Irlanda, trabajó un año en el departamento de francés de la Universidad de Galway. En 1979 se traslada a Tenerife donde reside desde entonces. Es autor de las novelas Lágrimas en el mar, publicada en Francia con el titulo Des larmes d’espoir, y en M.A.R. Editor de La verdadera historia de Gloria TSombras en la meta, publicada en Francia como L’ombre du coureur y La muerte sabía a chocolate que es un destacado ejemplo de Novela Enigma con la que fue ganador del IX Premio Wilkie Collins de Novela Negra entre 174 obras recibidas desde 19 países. www.pascalbuniet.com

 


Karlota Rocha

(La Laguna, Tenerife, 2004).
Está estudiando en el IES La laboral de La Laguna. Participa en el taller literario de Tegueste. 

La chica que escribía cartas es su primera publicación junto al autor francés Pascal Buniet.

 


Todo sobre La chica que escribía cartas en la web de M.A.R.Editor

https://www.mareditor.com/narrativa/la_chica_que_escribia_cartas.html

26 mayo, 2022

Entrevista, Teresa Galeote, Asesinato en el Hostal Oriental, Próximo Oriente, novela negra, crimen, escritora

 

P.- ¿Cuál es el eje central de Asesinato en el hostal Oriental?
R.- La búsqueda de la verdad; ese concepto que está, hoy día, tan maltratado. La protagonista busca en Oriente las primeras pistas que le ayuden a descubrir el asesinato de su padre.


P.- En Más allá de las Ruinas se unen novela histórica y negra, Daños Colaterales contiene una novela negra y relatos con tintes dramáticos y ahora Asesinato en el Hostal Oriental. ¿Significa esto una clara opción por el género negro?
R.- Todas mis novelas están inspiradas en la realidad, y tenemos que reconocer que todo lo que nos envuelve es muy negro: corrupción, injusticias, asesinatos políticos o económicos, ambición, barbarie; es muy difícil observar la realidad sin tratarlo en las novelas, al menos para mí, y de ahí al género negro hay pocos pasos. Si miras nuestros entorno, invasiones, crímenes, comprendes que el mejor modo de narrar nuestra época es mediante la novela negra.

 

P.- Además de buscar la verdad sobre el asesinato del padre, la protagonista está metida en un complicado reportaje de postguerra. Puede extraerse una visión sobre el periodismo pesimista, a pesar de los esfuerzos de algunos medios por dar una información veraz.
R.- Efectivamente. La palabra es un arma muy poderosa, máxime cuando se tienen medios para difundirla. En primer lugar, es necesario saber la verdad de cuanto acontece para poder cambiar la situación de barbarie que estamos viviendo; es cuestión de supervivencia humana, pero existe una gran maquinaria de propaganda, para evitar que la verdad prevalezca. Ya lo dijo el gran periodista, Ryszard Kapúscinski, que hizo de la verdad su principal seña de identidad: “¿qué papel juega la información?”. Esa duda va quedando reflejada en mi novela.




P.- ¿Crees que los libros, y la cultura en general, pueden cambiar el mundo?

R.- Gran parte de la cultura está sostenida por el poder económico. Es muy difícil contrarrestar el discurso dominante que se impone en televisiones, en debates de todo tipo, en libros, en el cine, etc. El espectáculo, a veces soez, prima sobre la cultura que mueve a la reflexión. En cuanto a los libros, cada vez se lee menor buena literatura, poesía o ensayo; las redes copan gran parte del tiempo. Todo está pensado para que la superficialidad prevalezca, pero a pesar de todo, no podemos rendirnos. Joseph Goebbels, jefe de propaganda de Hitler, lo tenía muy claro y creo que gran parte de ese ideario se está llevando a efecto en la actualidad.

 

P.- ¿Por qué en tus novelas los personajes principales son siempre mujeres?
R.- Porque soy mujer. Las historias de mujeres se cuentan mejor desde nuestra óptica. La literatura está poblada por mujeres y hombres, pero no en todas se da a la mujer el papel protagonista. Yo quiero contar historias desde el punto de vista de la mujer, ya que, casi siempre, se le ha dado un papel auxiliar en la vida, en la literatura y en la sociedad. La mujer ha participado en la sociedad desde el principio de los tiempos, pero la historia ha sido contada y escrita por hombres y se han olvidado de las mujeres; solo se las veía como objetos para servir al varón.

  https://www.mareditor.com/narrativa/asesinato_en_el_hostal_oriental.html

Asesinato en el Hostal Oriental, de Teresa Galeote


                                                         Colección NARRATIVA nº 116

ISBN: 978-84-17433-54-3 o 290 páginas o PVP: 16,00 €

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Aurora debe realizar un reportaje sobre Oriente Próximo, que también le permitirá ahondar en la doble vida de su progenitor. Han pasado años, y ahora la adolescente de El eco de las palabras se dedica al periodismo. Sobre la joven aún pesa el trágico accidente que la mantuvo en coma durante meses, el primer viaje a Oriente con su padre, después sus inexplicables ausencias y, finalmente, su extraña muerte en un hostal de Madrid.
Asesinato en el Hostal Oriental es una novela apasionante y reveladora, donde los intereses estratégicos y económicos siempre están en disputa: “La vida de la gente no vale nada para los que comercian con las guerras”, dice Adel, el periodista sirio que facilita información a Aurora durante su viaje de trabajo a Damasco. A su regreso, la joven se adentra en el Hostal Oriental para descubrir las verdaderas razones del asesinato del padre. En sus indagaciones va descubriendo una pista tras otra; la lucha por la vida y la dignidad adquieren tintes heroicos. Y si la ley no cumple el papel encomendado, ¿puede la venganza remediar las injusticias que no han sido reparadas?
La novela teje una fina red entre la historia relatada y la intrahistoria de los personajes anónimos. La referencia a un gran periodista, como Ryszard Kapúscinski y al profesor de la Universidad de Columbia, Edward W. Said, son obligadas, ya que hicieron de la verdad su principal seña de identidad. Pero ¿qué papel juega la información? Como dijo Ryszard Kapúscinski: “Las guerras siempre empiezan mucho antes de que se oiga el primer disparo, comienza con un cambio del vocabulario en los medios”

 

TERESA GALEOTE

(Madrid)
Ganadora del II Premio Alexandre Dumas de Novela Histórica con Más allá de las ruinas, y finalista del VII Premio de novela Ciudad Ducal de Loeches con El eco de las palabrasDaños colaterales y Hasta que la muerte nos separe son las dos anteriores publicaciones en M.A.R. Editor.
Reside en Alcalá de Henares desde 1982. Licenciada en Filosofía y Letras, ha sido Consejera de la Fundación Cultural Colegio del Rey, Consejera en el Consejo Escolar Municipal, ha sido Concejala del Ayuntamiento de Alcalá de Henares por Izquierda Unida, en la legislatura 1991/1995. Actualmente se dedica por entero a la literatura.
Sus anteriores libros publicados son el ensayo Los hombres que no amaban a las mujeres, la obra teatral El vuelo de Osiris y Lucrecía, las orillas del tiempo. Ha publicado también los títulos: Los sueños, libro de relatos, (1998), Iberia, tres novelas cortas, (2001),La Universidad de Alcalá de Henares en el contexto político del S.XIX, (2003), Cosas que no se olvidan, (2006), Los días largos, novela con la que obtuvo el Premio Carta Puebla de 2008, y La crueldad, (2009). Ha participado en las antologías de Ediciones Irreverentes: Microantología del microrrelato II, Antología del relato negro III, Asesinatos profilácticos e Historias de la imposición yanqui sobre España e Hispanoamérica.

Toda la información en https://www.mareditor.com/narrativa/asesinato_en_el_hostal_oriental.html

 

17 diciembre, 2021

Olga Mínguez presenta una novela negra de tintes históricos que se inicia en el bombardeo del Mercado de Alicante en la Guerra Civil

 


Pregunta.-En esta novela, volvemos a ver en acción al inspector Leo Vélez. ¿Se trata de la segunda parte de La absurda existencia de Dalila Conde?
Respuesta.- Es el segundo caso del inspector Leo Vélez. Es una trama diferente en la que repiten algunos de los personajes de la primera novela, pero en la que encontramos otros nuevos. No es una segunda parte propiamente dicha, se puede leer y comprender sin haber leído La absurda existencia de Dalila Conde. Aunque, la verdad, se entiende mejor leyendo la primera, sobre todo a nivel de relaciones y de las motivaciones de ciertos personajes. Pero son independientes.

P.- Vuelves a tratar el tema del bombardeo del Mercado Central de Alicante, tal y como hiciste en tu obra teatral Pasajes a Orán.
R.- En realidad, es como una ampliación de Pasajes a Orán. He estudiado bastante el tema del bombardeo del Mercado Central de Alicante durante la Guerra Civil. Hasta hace poco, era conocido escasamente, incluso para la propia gente de Alicante. Por fortuna, en los últimos años hemos asistido a una revisión del hecho, y las víctimas están empezando a tener su merecido homenaje. Cuando escribí Pasajes a Orán, siempre tuve la sensación de que necesitaba contar más, ahondar más en el tema del bombardeo, del barco Stanbrook, de los exiliados. De ahí que haya aprovechado esta novela para mezclar negra con histórica, y para seguir contando ese terrible capítulo de nuestra historia. Ojalá sirva para que nunca se borre de la memoria.

P.- ¿Encontramos en esta novela denuncia social tal y como viene siendo habitual en tu literatura?
R.-Por supuesto. La literatura es mi forma de expresión, y a través de ella, muestro o denuncio aquello que me inquieta. En La niña del mercado hablamos de la guerra, de sus víctimas injustas, de cómo sesga sueños y vidas de inocentes, de sus sinsentidos. Hablamos de homofobia y de machismo. Hablamos de problemas mentales. Son temas que nunca olvido, que no dejo de lado, porque contarlos me motiva a seguir adelante.

P.-La niña del mercado es tu segunda novela. ¿Vas a seguir con la narrativa, o volverás al teatro?
R.- En realidad, tengo intención de seguir explorando ambos terrenos. Siempre he dicho que el teatro es mi voz, es mi lenguaje. No concibo tenerlo lejos. Y aunque he experimentado un parón en mi parte de dramaturga, jamás de dejado de pensarlo, de tenerlo presente. De hecho, he estado trabajando en esa dirección, y pronto podremos hablar de novedades. En cuanto a la novela, siempre tuve miedo de no ser capaz de escribir una completa. ¿Cómo llenar tantas páginas? Me parecía un imposible, hasta que rompí el miedo y me lancé. Ahora, tengo que controlarme para no crear novelas kilométricas. Me siento muy cómoda en la narrativa, y quiero seguir compaginándola con la dramaturgia.

P.-Háblanos del protagonista, de Leo Vélez.
R.- Es un personaje complejo, al que adoro, pero que me agota mucho. Por eso necesito distanciarme de él, para retomarlo con ganas y con las pilas cargadas. Al contrario de muchos personajes de novela negra a los que estamos acostumbrados, la evolución de Leo es ascendente. No es un protagonista al que los acontecimientos vayan hundiendo, sino que él, ya comienza hundido. Ha vivido un infierno, ha estado en el fondo del pozo, así que solo le queda ascender. Y lo hace. Es un viaje muy bonito el que vivimos a su lado, como logra sanar mentalmente, como cae, se vuelve a levantar, y encuentra la fórmula para reencontrarse consigo mismo. Además, también quiero señalar que siempre me pareció muy importante que mi protagonista fuera una persona LGTBI+, crear, no digo un referente, porque esa palabra me parece muy grande, pero sí un refuerzo positivo, ya que, en la novela negra, este tipo de personajes suelen ser secundarios, maltratados o, directamente, inexistentes.

P.-¿Volveremos a ver al inspector Leonardo Vélez en futuras novelas?
R.-Por supuesto. Su historia está planteada como una trilogía, así que todavía queda un caso más para seguir disfrutando de él. Además, también tengo en mente algo más allá de sus novelas principales. Con el tiempo, me he acabado enamorando de Leo, y me va a costar desprenderme de él.

Olga Mínguez presenta una novela negra de tintes históricos que se inicia en el bombardeo del Mercado de Alicante en la Guerra Civil


La escritora ilicitana Olga Mínguez Pastor presenta una novela negra de tintes históricos que se inicia en el bombardeo del Mercado de Alicante durante la Guerra Civil, y que trata de la realización de crímenes en serie a lo largo de la Comunidad Valenciana.    La novela es “La niña del mercado”, publicada por M.A.R. Editor

            Aún no ha amanecido cuando la anciana Candela Satorre despierta sobresaltada. Un ruido extraño rompe la tranquilidad de un hogar silenciado por los recuerdos. Alguien ha entrado en su casa, y no se va a conformar con llevarse algunos objetos de valor. Quiere algo más: demostrar su superioridad, a través de una terrorífica y teatral puesta en escena. Quiere la vida de Candela.

Poco antes el inspector jefe Leonardo Vélez recibe un extraño regalo anónimo: un sobre de color beige, decorado con una cenefa griega en relieve por los bordes, y un lacre rojo. En la parte delantera aparece su nombre estampado con tinta negra y caligrafía victoriana. La carta de dentro le anuncia que ha empezado un macabro juego en el que el asesino tendrá que completar su funesto y personal círculo de sangre. Las víctimas ya están marcadas, y reta al inspector jefe a detenerlo.

Casi un año después de la resolución del caso de las niñas de la cruz, Leonardo Vélez vuelve a verse luchando contra el reloj. Al mando de la brigada de Homicidios pugnará por encajar cada pieza del caso, y de su vida, en el lugar correcto. Recuperado físicamente, sereno y maduro, retoma la senda de su trabajo policial, para demostrar que el dolor y los errores no han eclipsado su capacidad para adentrarse en lo incierto. Vivirá un caso que se irá complicando, desafiando la inteligencia de todos los miembros de la brigada, obligándolos a retroceder sin remedio hasta un hecho histórico acontecido casi ochenta años atrás: el bombardeo del Mercado Central de Alicante.

            Olga Mínguez afirma sobre su novela: “En realidad, es como una ampliación de Pasajes a Orán. He estudiado bastante el tema del bombardeo del Mercado Central de Alicante durante la Guerra Civil. Hasta hace poco, era conocido escasamente, incluso para la propia gente de Alicante. Por fortuna, en los últimos años hemos asistido a una revisión del hecho, y las víctimas están empezando a tener su merecido homenaje. Cuando escribí Pasajes a Orán, siempre tuve la sensación de que necesitaba contar más, ahondar más en el tema del bombardeo, del barco Stanbrook, de los exiliados. De ahí que haya aprovechado esta novela para mezclar negra con histórica, y para seguir contando ese terrible capítulo de nuestra historia. Ojalá sirva para que nunca se borre de la memoria”.


            Otra hecho significativo es que el protagonista es un comisario LGTBI+: “Es un personaje complejo, al que adoro. Al contrario de muchos personajes de novela negra a los que estamos acostumbrados, la evolución de Leo es ascendente. No es un protagonista al que los acontecimientos vayan hundiendo, sino que él, ya comienza hundido. Ha vivido un infierno, ha estado en el fondo del pozo, así que solo le queda ascender. Y lo hace. Es un viaje muy bonito el que vivimos a su lado, como logra sanar mentalmente, como cae, se vuelve a levantar, y encuentra la fórmula para reencontrarse consigo mismo. Además, también quiero señalar que siempre me pareció muy importante que mi protagonista fuera una persona LGTBI+, crear, no digo un referente, porque esa palabra me parece muy grande, pero sí un refuerzo positivo, ya que, en la novela negra, este tipo de personajes suelen ser secundarios, maltratados o, directamente, inexistentes”.

 

Olga Mínguez

(Elche, 1979)
Licenciada en Historia por la Universidad de Alicante, compagina su trabajo como profesora de Secundaria con la dirección y la dramaturgia teatral. Ha publicado en M.A.R. Editor la novela La absurda existencia de Dalila Conde obra ganadora del VII Premio Wilkie Collins de Novela Negra. La niña del mercado, su nueva novela negra, es su continuación. Ha participado en diversas antologías de relato en M.A.R. Editor, como LondresCasa de fierasLisboa y Mujeres en la Historia, La Ilustración. Es la editora literaria de Mujeres en la historia 4. La Antigüedad. Como autora teatral, ha publicado en Ediciones Irreverentes las obras teatrales Pasajes a OránSolos en la cumbreVictoria viene a cenar y El atardecer de cristal. Lo que el tiempo nunca curó.


Todo en http://www.mareditor.com/narrativa/la_ni%C3%B1a_del_mercado.html

16 diciembre, 2021

“El taxista asesino es un retablo satírico y negro del mundo contemporáneo”, entrevista a Miguel Ángel de Rus

Pregunta.- “El taxista asesino” es el primer relato de este libro, un alarde de creatividad y un despliegue de todo lo que esconde nuestro mundo globalizado. ¿Podríamos hablar de un hilo conductor en todo el libro, de un posible denominador común? ¿Qué lo vertebra?

R.- Hay un primer grupo de relatos en los que predomina la idea de “defensa ante un mundo hostil”, un mundo que resulta violento de muchas formas, físicas e intelectuales. Y esa defensa de quien se siente herido puede ser considera violencia a su vez por otros; como ejemplo: El taxista asesinoPuedes ir en paz, El amnistiado de Navidad, Setenta balcones, Júpiter muerto entre las olas… Son relatos en los que el ciudadano se ve abocado a la lucha contra el entorno, una lucha que será criticada por los tibios, es gente herida por la insensibilidad de los demás, por la violencia aceptada por el grupo, por los correctos que nunca han sido vejados y a quienes el sufrimiento ajeno les da igual.
Un segundo grupo englobaría los “relatos de la caverna” y engloba textos como: De cartón, Ficticio, La botella de Bukowski, el cigarro de Gainsbourg, Es la economía o Arte. Al modo del diálogo de Platón, somos ese grupo de prisioneros encadenados desde su infancia detrás de un muro, en una caverna. Un fuego ilumina al otro lado del muro, y sólo vemos las sombras proyectadas por objetos que se encuentran sobre este muro, los cuales son manipulados por otras personas. Al igual que ellos no vemos la realidad, sino una apariencia, y en todos ellos muestro cómo nos hacen vivir en un mundo imaginado por otros. Quizá el más duro de ellos sea La belleza interior, el que cierra el libro, en el que la modelo más famosa del mundo representa el asco del vacío mental al que ha llegado una buena parte de la humanidad.
Y habría un tercer grupo de relatos que trata sobre la decepción, la melancolía que nos provoca el paso de la vida: Más duro que nunca, El último beso, Recuerdos del pelo largo, Amada rata o Harmony 3.1. Última actualización, un relato sobre la imposibilidad del amor en el S.XXI y la salvación para los sentimientos que puede representar el amor robótico. El taxista asesino es un retablo satírico y negro del mundo contemporáneo.

 

 P.- El libro es de actualidad y hay muchos personajes reconocibles, ¿qué cuestiones hay latentes en este libro, que “obsesiones” como autor fluyen en tu escritura?

R.- Se habla de las estrellas del mundo de la comunicación y el vacío que nos transmiten, de la maldad de quienes dominan el planeta y nos llevan al matadero por sus intereses, de la verdad oficial y de los héroes que luchan contra ella, de los supuestos seres humanitarios que en realidad son siervos de las mafias, de gente como nosotros que un buen día, hartos de ser pisoteados, explotan y arrasan cuanto hay a su paso.

 

P.- En palabras de José María Merino, este libro forma, por su tono, un díptico con tu trabajo anterior, “36 maneras de quitarse el sombrero”. Ya que nadie más crea sátira en España, ¿qué aporta dicha visión al panorama cultural y literario de un país como España, cuna del gran Marcial?
R.- José María Merino al hablar de mi anterior libro lo emparentó muy amablemente con Aristófanes, Luciano de Samósata, Marcial, Petronio, Quevedo, Luis Vélez de Guevara, Mariano José de Larra, Jardiel Poncela o Ramón Gómez de la Serna. Me puso el listón demasiado alto. Si crees que las noticias están manipuladas en función de los intereses de grandes grupos empresariales y mediáticos, si ves que a la sociedad le da igual hacia dónde la lleven, si se adoran becerros de oro, la única opción que le queda al escritor es desnudar al rey, hacer que se vean sus vergüenzas, y como ahora los reyes somos todos, el escritor debe desnudar a toda la sociedad. Con eso no se ganan premios, ni cargos, ni honores, pero alguien debe ser el niño que señale con el dedo al impostor y diga “está desnudo”: Y si se puede hacer con herramientas propias de la creación literaria, mejor. La diferencia con el anterior libro es que hay más relato negro y más humor negro.

 

P.- Uno de tus temas recurrentes es la censura en la libertad de expresión, ¿crees que estamos ante el peligro de un nuevo fascismo estético, el del “público” como ente castigador?
R.- La censura en otros tiempos corría a cargo de los dictadores, de la inquisición, ahora la hace todo el mundo. Hace unos días un chico islamista asesinó al profesor francés Samuel Paty por mostrar una caricatura de Mahoma en clase de Libertad de expresión. Los héroes de Charlie Hebdo fueron asesinados por musulmanes por publicar caricaturas de Mahoma; la matanza se llevó por delante doce vidas humanas. Y hay gente tan estúpida que dice “si no quieren que se muestre a Mahoma, pues no lo hagas”. Esos que lo dicen son cómplices de los asesinos, les justifican. Mucha gente que no ama la libertad de expresión no entiende que luchamos por ella para que sean más libres..

 

P.- Se te nota dolido ante la banalidad de la cultura, o mejor del “mercado de la cultura”; se nota que posees una idea de Cultura mucho más excelsa, casi de otras épocas: un sentir que comparto. Pero, ¿cómo casa ese alto criterio estético con la pretendida “democratización” de la cultura que nos ha traído la globalización?
R.- Si tuviera que escoger diez novelas sólo, serían obras de los siglos XVIII y XIX; en teatro, las escogidas serían obras que irían del Siglo de Oro a Durrenmat pasando por Edmond Rostand. Ahora Mozart es eso que sale en el anuncio de un coche. Ahora se hacen productos, en lugar de obras, y si alguien hace una obra de verdad tiene tremendas dificultades para que llegue al público. Que una obra extraordinaria como “La eternidad en un junco”, de Irene Vallejo, haya llegado a un grupo importante de lectores es casi un milagro. Yo he intentado en El taxista asesino proponer historias que queden, que sirvan para algo. Ya veremos si se ha conseguido.

 

P.- Sobre tu estilo, ¿eres más de Góngora o de Quevedo?, ¿romántico o ilustrado?, ¿realista, decadentista… o ambas cosas? Háblanos un poco de tus referencias literarias como escritor.
R.- Más de juvenal que de Quevedo y de éste que de Góngora; más ilustrado que romántico; más decadentista que todo lo demás. Me sigue excitando leer a Choderlos de Laclos, Boris Vian, Turgueniev, Rostand, Dumas, Villiers o Proust, pero creo que si hace años había más influencia de otros autores, ahora soy yo; más ácido, aguerrido, impactante, burlón, para lo bueno y lo malo.

 

12 diciembre, 2021

Un recordatorio: M.A.R. Editor en la Semana Negra de Gijón 2021

Y al acabar el año, quisiéramos hacer un recordatorio de un año vivido peligrosamente.

          M.A.R. Editor ha participado en la XXXIV Semana Negra de Gijón de 2021, en una edición muy especial debido a las medidas de seguridad sanitarias.

          Fue el autor francés-tinerfeño Pascal Buniet, quien representó la literatura de las islas en la Semana Negra de Gijón, presentando La muerte sabía a chocolate. Dos autores madrileños defendieron la literatura negra del foro: Enrique Pérez Balsa, presentó Prohibido, una novela sobre el mundo de la prostitución gay y de las dobles vidas, y Miguel Ángel de Rus presentó su mezcla de relato negro y sátira en El taxista asesino. Tres propuestas de gran interés.

          Moderó el acto el policía y conocido escritor de novela negra Alejandro M. Gallo 






Intento hacer una literatura global e integral. Por eso compagino la novela negra, con el thriller y la novela histórica



Pregunta.- ¿Cómo considera haber alcanzado la cuarta entrega de la saga Mat Fernández?
R.- Preocupado, con Nunca pensé ni siquiera hacer una novela con el personaje. El germen fue un relato y de ahí todo fue imparable, no pude controlar la necesidad de darle la palabra a Mat Fernández. Mat para mí funciona como un imán que me mantiene unido a la realidad. Nunca tuve dudas, de hecho, como no hay quinto malo, una nueva historia ya está en mi cabeza relacionada con los barcos flotantes de la bahía de santa Cruz durante los meses siguientes al Alzamiento Militar y la prisión de Villa Cisneros y los poetas canarios.

 

P.- ¿Quién es Mat Fernández?
R.- Un tipo honesto que se las ingenia para estar donde nadie quiere estar. Un tipo que entra en una ciudad asediada mientras todos la abandonan. Un tipo capaz de jugarse la piel por principios y por amor. Cuando éramos pequeños, sin saberlo, y cuando todos jugábamos en el patio a policías y ladrones yo quería ser Mat Fernández. Y en una realidad en la que no sabemos diferenciar dónde están los ladrones si en los despachos o en el trapicheo, si los malos están en la cárcel y los buenos en su casa o si los que están en la cárcel deberían estar en las casas de los causantes de que ellos estén pagando por otros… en esa realidad yo, el autor, elijo ser Mat Fernández.

 

P.- ¿Cuál es su novela preferida de la saga?
R.- Los ojos de Henry Fonda que fue un relato dentro de la antología G-2 Nuevos escritores canarios del editor Ánghel, con h intercalada, Morales. Fue el origen. Luego, nunca olvidaré la firma del contrato de Un camino a través del infierno con M.A.R. Editor que fue el principio de este sueño. Los ojos del puente fue la más dura de escribir y Nunca bombardees Pearl Harbor la más dura para Mat. Durísima lo puse es una situación de cuánto más peor, mejor. Lo dejé solo, fui duro con él, y a fuerzas de ser sincero, algo me arrepiento.

 

P.- ¿Es De un país en llamas la novela de mayor contenido político?
R.- Hay ciertas líneas argumentales que la unen muy claramente con Un camino a través del infierno y con Los ojos del puente. Especialmente en dos puntos el sentido político de la existencia y los orígenes del nacionalismo en Canarias. De un país en llamas resuelve parte de las cuestiones inconclusas en esas dos novelas. La novela negra tiene la virtud de ser un género muy directo y eso ayudó a desempolvar el pasado.

 

P. ¿Y la corrupción?
R.- Ese es el quid de la cuestión. Una pregunta con una respuesta muy clara: la corrupción no le importa a nadie. Y es una frase que le escuché, y que comparto a José Saramago. La Academia le concedió en 1998 el Premio Nobel de Literatura destacando su capacidad para «volver comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía». Esa justificación de la Academia sirve literariamente como definición de corrupción. La corrupción no es solo material, es también moral. La pérdida de valores que ha sido un fenómeno global de masas. Quizás el fenómeno de masas que define a estos tiempos que estamos viviendo.

 

P.- ¿Cuándo fue escrita De un país en llamas?
R.- Mezclando a John Steinbeck y a Máximo Décimo Meridio, la novela fue escrita en tiempos de ira y fuego, analizando la situación política en Canarias y el caos a nivel nacional que generaba una situación de inseguridad. Fue una mezcla de confinamiento y realidad. Venía de ganar el Alexandre Dumas con Baraka y el Rumeu de Armas con los artilleros del Rif y dispuse de tiempo para centrarme en digamos “otra de Mat”.

 

P.- Defienda su novela.
R.- Defender De un país en llamas y cualquier novela de la saga es básicamente defender a Mat Fernández… Así que quiero asegurarme de que he encendido la vela antes de apagar la cerilla. En cierta ocasión no muy lejana, con la publicación de Nunca bombardees Pearl Harbor, un crítico literario afirmó que Mat Fernández conjugaba la violencia de Mike Hammer, la ruda ternura Philip Marlowe y la honestidad de Lew Archer. Mat ha sido creado con un perfil clásico que se ajusta a los tiempos actuales. Melómano, cinéfilo, un tocabolas y un perdedor a tiempo completo. Todo eso en un ambiente Pulp pop que da consistencia al argumento. Ahora en vuestras manos… De un país en llamas.

 

P.- ¿Está la literatura igual que la vida, en una nueva realidad?
R.- Últimamente cito mucho a Marguerite Duras que decía que lo que se escribe sustituye a lo que se vive. Se escribe por necesidad, por forma de vida. Escribir es una manera de vivir muy distinta a la vida cotidiana, casi en sus antípodas. En estos momentos las circunstancias sociales han cambiado y ahí tenemos un nuevo material que hay que aprovechar, analizarlo, enjuiciarlo y criticarlo. No puede pasar desapercibido. En tiempos de pandemia rodeado de cuatro paredes escribir era lo que llenaba mi vida y la hechizaba. La escritura nunca me ha abandonado. En el fondo lo que hacía es darme fortalece frente a lo que se estaba viviendo. Para abordar la escritura hay que ser más fuerte que uno mismo, hay que ser más fuerte que lo que se escribe.

 

P.- ¿En dónde se encuentra su obra?
R.- Ya ha pasado ese cruce de caminos intento hacer una literatura global e integral. Por eso compagino la novela negra, con el thriller, con la novela histórica o con la ciencia-ficción en variante sci-fi noir, en donde me encuentro ahora. Solo hay una receta infalible que te da el valor de esfuerzo. Porque no hay una píldora mágica. Todo se basa en el trabajo. Un día tiene veinticuatro horas y duermo una media de siete. Ocho horas de trabajo, una de lectura y otra hora para alimentar, no solo el alma… quedan siete horas que, si te organizas bien con todas tus obligaciones, hay tiempo suficiente para crear.

P.- ¿Qué aporta Mat Fernández al género negro?
R.- Bocados de realidad. Tengo mucha confianza en el personaje. Eso es un punto de arranque fundamental, porque cuando dudas del personaje, dudas de tus posibilidades. Entras en un terreno peligroso porque empiezas a pensar de la manera equivocada. Cada segundo que dedicas a pensar en el plan B es energía que le quitas al plan A. A la gente le gusta tener un plan B porque tiene miedo a fracasar. Pero la realidad es no hay que tener miedo al fracaso porque no hay nada malo en fracasar. No importa las barreras que le ponga el desarrollo de la trama, lo fundamental siempre para mí ha sido empezar a contar una historia con el valor añadido de que nunca sé qué camino va a tomar Mat y a dónde le llevará. Soy eso que muchos catalogan como escritor de brújula. A Mat solo le pido que sea mejor hoy, con De un país en llamas, de lo que fue ayer con Nunca bombardees Pearl Harbor o Los ojos del puente o Un camino a través del infierno.

 

Toda la información en https://www.mareditor.com/narrativa/de_un_pais_en_llamas.html

11 diciembre, 2021

Entrevista a Rafael Guerrero por su novela “La verdad no hace amigos”


¿Cómo fue el proceso creativo de 
La verdad no hace amigos?

Como en todas las que he afrontado hasta ahora el primer paso consistió en elegir entre varios casos reales en los que participé como detective privado. Ver qué recorrido literario tenían, hasta dónde podía contar de los hechos vividos y cuánto debería rellenar con ficción. Seleccionados dos de ellos, hubo que juntarlos en el papel para comprobar que aun funcionando como tramas independientes con argumentos propios desarrollados de principio a fin de alguna forma conjugaban y se intercalaban capítulo tras capítulo con naturalidad, o al menos, sin incoherencias flagrantes; que el personaje principal, mi álter ego, fuese reconocible se moviese por esta o por aquella. Esa figura es la que dota de continuidad y coherencia al relato general formado por relatos paralelos que a veces convergen y otras nunca. Y envolviendo a todo eso presto mucha atención a la verosimilitud en todos sus aspectos: que si se miente, qué remedio, se mienta convincentemente. La credibilidad es una entelequia como la sinceridad o la fidelidad, la verosimilitud resulta en cambio innegociable máxime en el género negro.

¿Dónde, cuándo y cómo se desarrollan esas dos tramas paralelas de La verdad no hace amigos a las que haces referencia?

La principal, la que más espacio ocupa, en Rusia. En Moscú una parte y al sur de ese inmenso, imprevisible e inasequible país cerca de la frontera con Ucrania el resto del accidentado y peligroso periplo de los protagonistas. No es, desde luego, una amable visita turística. La otra trama se desarrolla en Madrid, cronológicamente es previa a la anterior pero se narra en paralelo pues su recuerdo y las secuelas emocionales condicionan la actitud del detective privado que pocos meses antes de partir hacia tierras rusas se ha metido por exigencias de la investigación en un triángulo pasional y potencialmente criminal con el trasfondo del sadomasoquismo, la usurpación de personalidad y la insaciable codicia humana de por medio.

 

¿Qué sabías de Rusia, y sobre todo de los submundos rusos que describes en la novela, antes de escribirla?

Había estado allí a título particular en algún congreso gremial y por trabajo. Cuando indagas en cuestiones delicadas, y no tan delicadas, en una zona donde la ley es dura y laxa al mismo tiempo más pronto que tarde te topas con el poder, el contrapoder y las mafias. Hay una mezcla casi indisoluble que cimenta y engrasa las instituciones públicas y privadas, los negocios grandes y pequeños, los servicios de inteligencia y por supuesto las actividades ilícitas que son muchas y variadas. En este libro se abordan la adopción internacional de bebés y la compra o el robo de estos a sus padres biológicos. Un caldo de cultivo muy apetitoso para la peor calaña de cada bando. Complicado discernir entre buenos, malos y regulares porque suelen ser regulares que se decantan por el bien y el mal según quien pague o quien amenace.

Y sobre las prácticas sadomasoquistas, ¿también tenías una idea aproximada por experiencia propia o lo narrado en la trama paralela con el caso de Franccesca parte de la documentación primero y la imaginación después?

En eso mi conocimiento era mucho más escaso, apenas unas referencias teóricas que cualquiera maneja por el cine o la literatura, lugares comunes al fin y al cabo. Y mi práctica, lógicamente, era nula sin sobrepasar lo inocente. Tuve que documentarme y preguntar a quienes lo practican y viven intensamente, sumergirme en ese ambiente como espectador para ser capaz de relatarlo con un mínimo de solidez, sin abundar en prejuicios. Por otro lado, en la novela aparece como un medio y no como un fin. El protagonista se vale de ello para desbaratar los planes de una mujer aficionada al BDSM que a la sazón pretende asesinar a su acaudalado marido y llevarse por el camino a un amante pusilánime que afortunadamente no se atreve a complacerla en ese disparatado empeño. De ahí que el detective privado, alertado y contratado por este, se vea en la tesitura de sustituirlo con el fin de abortar el delirio y salvar el pellejo al ignorante cónyuge. A un alto precio, además, pues casi pierde el suyo cuando se descubre su tapadera, es decir, su misión.

¿Esto también está basado en hechos reales? ¿Le sucedió en primera persona al detective que posteriormente lo escribe en la novela?

Digamos que está basado en hechos que suceden más a menudo de lo que pensamos. La condición humana es terrible si toca padecerla y magnífica como fuente de inspiración. Me temo que por discreción y cláusulas contractuales más no puedo desvelar.

Cuando uno trata con el mal a diario, ¿le quedan ganas para escribirlo por las noches, para dotarlo de cierta épica literaria, para salvar a aquellos personajes de su propio destino o ajusticiarlos o en definitiva redimir a esta especie nuestra bella y bellaca?

Por suerte no apunto tan alto y no está en mi mano salvar, ajusticiar o redimir. Bastante tengo con llegar entero a esas noches y encender el ordenador sin caer rendido sobre el teclado. Todos tratamos con el mal a pequeña o gran escala, todos lo sufrimos y lo ejercemos consciente o inconscientemente. Quizá yo sea un observador de esa eterna lucha más próximo, sin filtros, sin medias tintas. Y desde esa perspectiva incómoda pero también privilegiada parte más tarde la ilusión de armar una historia que deje constancia de lo observado y ordene en mi cabeza la sucesión de actos, malvados o bondadosos, con los que construimos el presente. No creo en buenos y malos, cada persona es un abismo en sí misma. A veces cae en él y otras se agarra con uñas y dientes al precipicio. Ahí entra la épica si existe, ahí sí la literatura redime a la prosaica realidad.

¿Qué importancia le das a ganar el premio y recibirlo en Tenerife Noir?

Pues es una alegría inmensa, claro, un honor por la lista de premiados que me precede, un chute de estima que haya gustado y destacado entre otras muchas, un acicate para continuar escribiendo, una oportunidad para llegar a más lectores y una excusa perfecta para viajar a Tenerife a recibirlo, agradecerlo y disfrutarlo con colegas del oficio y demás tramadores del noir.