15 marzo, 2017

EL SIGNO DEL MIEDO, de Margery Allingham

Nuevo episodio de la serie de novelas protagonizada por Albert Campion, detective británico que oculta bajo este nombre de aspecto vulgar su pertenencia a una aristocrática familia, emparentada con la Casa Real británica. Campion se convirtió en el personaje más popular de la extensa producción de la escritora Margery Allingham (Londres,1904-1966)considerada junto a Agatha Christie una de las principales firmas del género de intriga policiaca del Reino Unido en el siglo XX. 

El sagaz detective recibe un encargo que habrá de resolver con la máxima discreción para evitar conflictos de carácter internacional. Se trata de recuperar un antiguo principado próximo a la costa del Adriático al que la Corona inglesa no había prestado atención hasta ese momento. El hallazgo de un rico yacimiento petrolífero atrajo la atención del gobierno que necesitaba disponer de los documentos jurídicos y títulos de asentamiento necesarios para la incorporación del territorio a los dominios de Gran Bretaña. Dispuesto a cumplir su cometido, Campion se enfrenta a una organización empresarial y financiera al mando de Brett Savanake un hombre de negocios conocido por su falta de escrúpulos y actividades criminales. El ambicioso personaje envía a sus sicarios a seguir de cerca las investigaciones de Campion, con el propósito de arrebatarle primero el resultado de su trabajo y después eliminarlo sin dejar huellas. El detective, con la ayuda de varios jóvenes también pertenecientes a la nobleza, y de su fiel criado el ex presidiario Lugg, se traslada a una granja rural del condado de Suffolk donde se han localizado algunos de los documentos precisos para reclamar la soberanía del territorio en disputa. Los sucesivos episodios de acción, atentados, asaltos, y golpes de mano alteran la paz del lugar y exigen al equipo de Mr. Campion el máximo esfuerzo para neutralizar la violencia y crueldad de sus oponentes. El protagonista, oculto bajo apariencia abúlica y distante, logra despistar no solo a sus rivales, sino también a sus amigos a los que utiliza, con flema y sentido del humor británico, al servicio de sus propósitos. Margery Allingham alterna las descripciones del bucólico paisaje de la campiña inglesa con diálogos chispeantes que cumplen la misión de completar y aclarar los detalles necesarios para seguir con fluidez el desarrollo y desenlace final de la complicada intriga. 


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