08 febrero, 2026

Entrevista a Carlos Miranda por su libro “Mentir para vivir”

 


Pregunta.- Mentir para vivir es una historia de espías en la que los protagonistas son dos mujeres y, en medio, un hombre. ¿Dónde quedaron los tiempos en los que los espías eran tipos duros?
R.- Los tiempos cambian, pero siempre hubo, hay y habrán mujeres espías, mujeres fatales como Daniela e Ingrid; tan seductoras y deseables como esos hombres del pasado, pero con móvil en lugar de papelitos secretos o cámaras fotográficas miniaturizadas y deportivas en lugar de tacones. Las mujeres quisieron igualdad, pues ahí la tienen, creen ellas. Y el mundo va igual… de mal…, pero, además ocupan otros lugares el mundo y alegran la vida. También en la literatura.

 

P.- ¿Cómo pensaste en un hombre ya maduro y que vive tranquilo en una zona elitista de Madrid para meterle en líos sin fin?
R.- Un hombre maduro ha tenido más experiencias en la vida, más contactos, más conocimientos. Me fue más fácil identificarme con un sesentón ahora que tengo más de ochenta tacos que con un veinteañero, pero igual me meto yo más adelante en el lío de una precuela juvenil con Álvaro Quartín en los años aún de la Guerra Fría. Los viví y conozco perfectamente la época. No lo descartes.

 

P.- Nuestro héroe (o antihéroe) vive de sus libros y artículos con la bendición de un multimillonario judío con pasaportes español, yanqui e israelí, Abraham Talavera, opuesto a Putin. ¿Esta dependencia va a marcar su camino en la vida?
R.- El periodista y el multimillonario judío se entienden bien y Talavera financia el periódico digital, El Futuro, que le acoge o le pide reportajes. Pero son de mundos distintos, el uno del ámbito financiero supranacional y del entorno judío internacional, el otro simpatizante, pero más bien europeo y con la independencia que le da en todo caso su estatus acomodado y hasta de cierto lujo.


P.- ¿Qué papel tiene Guayana Federal, un país multirracial y multilingüe, en esta novela?
R.- Es un trasfondo ideal que expresa una aspiración en el desastroso mundo de América del Sur e, incluso, en otras partes del mundo, al mismo tiempo que por ello constituye un punto de identificación común entre los personajes más cercanos a Quartín como Talavera o Cañizares. Los tres tienen una importante relación con la Guayana Federal, buena consideración de ese país e inmejorables recuerdos.

 

P.- El protagonista recibió el veneno de las mujeres en Guayana. ¿Va a significar que las dos protagonistas femeninas de la novela, Daniela e Ingrid, con indudables encantos, van a hacer de él lo que quieran?
R.- Un hombre enamorado, embelesado o empitonado, el lector decidirá cuál es la situación, es escasamente dueño de sí mismo y ambas le manipulan a su manera, estén o no en el lado correcto de la Historia. Quartín tiene éxito con las mujeres, pero en el fondo, dificultades para retenerlas. Un solterón bastante clásico y … solitario.

 

P.- Ambas le involucran en el intento de asesinato de una importante figura del mundo judío. Parece muy actual, pero sabemos que en la literatura lo actual pasa pronto. ¿Qué razones hay para pensar que esta novela va a seguir siendo apasionante pasados los años?
R.- Pienso que esta novela refleja además de su trama, a la vez eterna y novedosa, un estado actual del mundo con sus discrepancias, que tanto nos preocupan e incluso nos alteran. Algunas se mantendrán, pero, en todo, caso quien lea en el futuro Mentir para vivir podrá tener un visión de los años actuales del mismo modo que si vamos ahora al cine y vemos El tercer hombre o leemos a Le Carré y comprendemos mejor los espías en la Guerra Fría. Estas intrigas que cuento ayudarán a muchos lectores a encontrar claves del mundo actual.

 

P.- Mentir para vivir tiene mucho de thriller, de novela amatoria con un cierto toque perverso, de realismo geopolítico. ¿Qué es lo que tiene más peso en la obra?
R.- Yo creo que la trama en sí, en la que nuestro bien hombre sesentón se ve involucrado poco a poco sin darse bien cuenta de ello, como suele ocurrirnos en la vida; en la que iniciamos caminos y aventuras que luego nos traen sorpresas imprevistas, buenas o malas, y hemos de adaptarnos o de reaccionar, ganando o perdiendo batallas, sonriendo o lamiendo heridas. El entorno cambia más que la Humanidad.


P.- ¿Nos queda en tu novela la sensación de que Europa, y por tanto España, están al albur de intereses de potencias más fuertes y de movimientos internacionales y que bastante tenemos con sobrevivir?
R.- Así es. Europa es una cigarra mientras otros son hormigas, como EEUU o China. Rusia es una depredadora. Mientras tanto, Europa ha vivido bien amparada por Washington, a su sombra, y ha descuidado su defensa, por lo tanto su independencia. Reacciona, pero pocas veces tiene la iniciativa. Da lecciones y está en el “deber ser” cuando norteamericanos, rusos o chinos están en el “ser”, -lo cual es tremendamente preocupante para nosotros- en una realidad internacional en la que no hay un policía mundial y, como en el Oeste, hay que ir bien armado y con una puntería anticipada y buena. La Unión Europea debiera reconvertirse en un Estado Federal con su defensa propia. Estoy convencido de que Quartín, Talavera y Cañizares piensan igual.

 

P.- ¿Quartín ha llegado al final de sus aventuras con ésta que le ha agotado física y mentalmente?
R.- Álvaro Quartín es joven de espíritu y físicamente está en forma. En nuestra época un hombre de sesenta años es joven aún. Tiene ese magnetismo para meterse sin saberlo en líos y ya ha vivido un par de aventuras después de las relatadas en esta novela. Tiene curiosidad y, aunque eso le pierde un poco, le da un vigor juvenil a su vida que, afortunadamente, no es aburrida. Siempre sigue adelante. Me gusta de él que nunca se rinde.

 

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