22 febrero, 2018

Entrevista a Teresa Galeote por Daños colaterales

Reflejo la situación de las mujeres, las dificultades que tienen para ser protagonistas de sus vidas, la falta de libertad para elegir cómo ganarte la vida


P.-¿De qué trata la novela que es el eje central de Daños Colaterales?
R- De corrupción, de las complicidades que se dan en ella y de los impedimentos, en muchas ocasiones, que existen para llegar hasta el final de las investigaciones. También se refleja la situación de las mujeres, de las dificultades que tienen para ser protagonistas de sus vidas, de los abusos de poder de los jefes en el trabajo, de la falta de libertad para elegir cómo ganarte la vida.

P.-¿Novela negra, realismo social, o casi crónica periodística de la corrupción y el delito generalizado?
R.-Novela negra, sin duda. En la trama puedes meter más o menos componentes sociales, ya que el género lo admite, pero debe ceñirse a la historia que quieres contar. Hay que diseccionar las causas de lo que acontece en la historia para que encajen las piezas, como si de un puzle se tratara. Y crónica también, por supuesto, aunque el tratamiento sea literario.


P.-¿Por qué en tus novelas los personajes principales son siempre mujeres?
R- Porque soy mujer. Las historias de mujeres se cuentan mejor desde nuestra óptica. La literatura está poblada por mujeres y hombres, en mayor o menor medida, pero no en todas se da a la mujer el papel protagonista o se cuenta su sentir. Yo quiero contar historias desde el punto de vista de la mujer, ya que, casi siempre, se le ha dado un papel auxiliar en la vida, en literatura y en la sociedad. Hay que tener en cuenta que la mujer ha participado en la sociedad desde el principio de los tiempos, pero la historia ha sido contada y escrita por hombres y se han olvidado de las mujeres; solo se las veía como objetos para servir al varón. Así lo establecieron las religiones monoteístas, con la complicidad de filósofos y científicos. Aristóteles decía que la mujer era un hombre incompleto, una simple vasija (y ahí están las actuales granjas de mujeres para servicio de la industria, para quienes puedan pagar una criatura por encargo). Estoy escribiendo un ensayo sobre los inicios y la pervivencia de la cultura patriarcal a través de la historia

P.-Los relatos que complementar Daños colaterales son quizá aún más duros que la novela.
R.- Sí, efectivamente. En ellos he querido plasmar temas sangrantes que no se tratan a fondo porque no se quiere molestar a los poderes fácticos que hacen posible tanta barbarie. Pretendo una mirada profunda de cuanto acontece en nuestra sociedad, las causas y sus trágicas consecuencias. Pretendo llamar a la reflexión, pero también a la emoción, ya que ambas se retroalimentan.

P.-¿Cuáles son los temas desgarradores que tratas en los relatos?
R- Las guerras inducidas para alimentar a la poderosa industria armamentística, las infancias robadas en todas sus vertientes y sus consecuencias, el abuso sexual, la prostitución, la devastación de las guerras, las migraciones. Pero también se vislumbra en algunos de los relatos la voluntad de salir de las situaciones dadas, de querer romper los moldes establecidos.

P.-¿Crees aún que los libros, la cultura, pueden cambiar el mundo?

R- Sí, la palabra es un arma muy poderosa, máxime cuando se tienen medios para difundirla. Ahora bien, dependiendo de qué palabras y qué mensajes se difundan así será el resultado de la cultura que se instale en la sociedad. Joseph Goebbels, jefe de propaganda de Hitler, lo tenía muy claro y en esa cultura de la difusión estamos hoy día, en mayor o menor grado. A la cultura de la barbarie hay que enfrentar la defensa de los derechos humanos; hay que cambiar el curso de la historia que se está imponiendo, es cuestión de supervivencia de la especie humana. Frente al pesimismo de la realidad está el optimismo de la voluntad, que decía Gramsci. Si nos asentamos en la indiferencia el futuro de la humanidad está perdido.   

Vídeo de la presentación


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