16 febrero, 2015

JULIÁN IBÁÑEZ en TRAFICANTES DE SUEÑOS




El próximo sábado 21 la librería Traficantes de sueños (c/ Duque de Alba, 13 • Madrid) celebrará una sesion muy especial para los aficionados a la novela negra dentro del ciclo LOS SÁBADOS NEGROS. En esta ocasión contaremos con el escritor JULIÁN IBÁÑEZ en un coloquio-charla en donde los lectores podrán preguntar al maestro cara a cara sus secretos en el arte de la escritura. 

 

Hemos tenido la oportunidad de adelantarnos y le hemos sometido a este cuestionario para ir abriendo boca:


—Bellón, el personaje de EL VIEJO MUERE, LA NIÑA VIVE es un  buscavidas que resuelve trapicheos a golpe de implicarse en asuntos turbios. ¿Es una nueva versión del detective privado, dado que en el entorno de España esa figura no es creíble?
—Exacto. Nunca me han convencido los detectives literarios españoles. Quizás porque un par de veces yo ejercí profesionalmente como detective y obtuve información de primera mano.

—Próximamente va a aparecen en las librerías su nueva novela TODAS LAS MUJERES SON PELIGROSAS. ¿Qué puede adelantarnos de este su nuevo libro, sigue con Bellón?
—Sí, sigue con Bellón. Es un personaje que todavía no he agotado. Por alguna misteriosa razón me siento muy cómodo con él.

—¿Qué opina de la moda de lo políticamente correcto?
—¿Es una moda? En los USA hace mucho que se habló de eso. Lo de “afroamericanos”, etc. Me resulta un poco cursi.

—¿Considera la venganza un placer necesario?

—Supongo que sería mejor decir “un desahogo necesario”. Creo que después de la venganza viene el vacío

—¿Escribe de forma compulsiva? 
— Ahora no. Eso a los diecisiete años. Ahora más bien me arrastro por la página en blanco.

—¿Cómo se describiría a sí mismo?

— Yo soy Bellón. Dos palmos más bajo y con gafas.

—¿Un deseo no cumplido?
— Ser como Bellón

 Julián Ibáñez
(Santander, 1940).
Considerado uno de los padres de la novela negra española junto a Andreu Martín y Juan Madrid.
Autor de culto para los mejores aficionados a la novela negra, quienes admiran sus personajes tallados con cincel, versiones del mismo tipo duro y patético que no se preocupa más que del presente, para cuyo retrato siguió el magisterio inicial del consejo de Chandler, «analiza e imita».
Ganó en 2009 el prestigioso premio L’H Confidencial con El baile ha terminado, y acaba de ser nombrado autor del mes por la revista Prótesis. Ha sido miembro del jurado del Premio Hammett.
Entre sus novelas de género negro destacan La triple dama (1980), Mi nombre es Novoa (1986), ¿A ti dónde te entierro, hermano? (1994), Entre trago y trago (2001), La miel y el cuchillo (2003), Que siga el baile (2006), El invierno oscuro (2008) Perro vagabundo (2009) , Giley (2010) y, recientemente la muy recomendable, El viejo muere, la niña vive (Editorial CUADERNOS DEL LABERINTO, 2014).



El viejo muere, la niña vive
de Julián Ibáñez

Bellón es un buscavidas que sobrevive a base de encargos, como retorcer el brazo a morosos o cobrar cincuenta euros el revolcón. Un día entra en un chalet por una ventana y contempla una escena que le hace desear que la ventana hubiera estado cerrada.
Da un pequeño golpe callejero. Pero el fulano que ha organizado el golpe está relacionado con lo que Bellón vio en aquel chalet. Así que todo se complica un poco. Bellón se encuentra en medio de un fuego cruzado. Y se ha quedado sin pasta para un chaleco antibalas.
Cuando uno vive en el filo sabe que para llegar a viejo lo mejor es ser sordo, mudo y ciego. Pero durante uno de sus encargos, Bellón ve algo que no debería. Y sabe que eso le traerá complicaciones. La policía va tras él, y no serán los únicos. A su favor sólo cuenta con todo lo que la calle le ha enseñado. Pronto los que le buscan descubrirán que no pueden causar problemas a Bellón, porque Bellón es el auténtico problema.

No pasa nada, Mr. Ellroy: la mayoría de los escritores patrios de Novela Negra al leer a Ibáñez sienten unos deseos de encerrarse en casa y no salir. Su lenguaje —personal, verosímil, intransferible— propicia que se te quede el polvo del arcén en la garganta. Que el sabor del licor te abrase el estómago. Que te queme el deseo. No sólo sabe construir un mundo sino que lo hace con palabras y escenarios, diálogos y renuncias que parecen no deber nada a nadie. En fin, eternos ingredientes, mezclados, servidos, jaleados y reventados por un tipo como Julián Ibáñez, escritor tremendo. Ellroy ha tenido suerte. El Tajo no pasa por Los Ángeles,» CARLOS ZANÓN
 
«Para muchos, la figura más interesante y eneigmática de la novela negra española,» PIT II
«Ibáñez busca un camino propio con el que construir una metáfora de un universo de solitarios y perdedores presos en un mundo deshumanizado que alcanza por igual a las grandes ciudades, a los núcleos portuarios o a los pequeños pueblos del interior.» LUIS MOTA.

SÁBADO, 21 de FEBRERO. 18:30 horas.
Charla-coloquio con el escritor de novela negra JULIÁN IBÁÑEZ
sobre su novela EL VIEJO MUERE, LA NIÑA VIVE
Librería TRAFICANTES DE SUEÑOS. C/ Duque de Alba, 13 • Madrid
Entrada libre hasta completar aforo

No hay comentarios:

Publicar un comentario